POESÍA

POESÍA

Es amapola que lame la corteza de la cepa, 

se extiende por el campo antes de la reja,

y se mezcla en las lindes en manto multicolor.

Cuna de levaduras que asaltarán los frutos y harán su buena labor.

Es viña de cepas añosas, crecidas y hermosas,

guiadas pacientemente por manos fuertes de corazón tierno,

de gentes que atesoran saberes antiguos y modernos,

que siguen las lunas y escudriñan los cielos,

con el coraje suficiente para doblar el espinazo ante cada una,

y la siguiente que espera,

y la de al lado que aguarda,

así hasta el final de la fila,

más allá de donde alcanza la vista,

y tantas filas como cepas en una,

para mimarlas primero y ordeñarlas después.



Cepas compañeras de olivos y trigos,

nevadas en primavera temprana por pétalos de almendro,

criadas en suelos de carrasca.

Casi siempre sedientas.

Calentadas por el sol.

Alguna vez heridas por el granizo.

 


Es frío en el rostro y escarcha en enero.

Primavera cálida y bulliciosa, de rocío mañanero.

Sol abrasador en verano,

del que te proteges tras paredes de cal y pajoso sombrero.

Por fin, generoso otoño,

radiante carmesí en hojas, y gris en cielo.

Ya dispuestos a recoger del duro trabajo el fruto.



Es escarabajo pelotero en el estiércol que abona.

Saltacercas, colias, pandoras y cleopatras adornando el aire.

Graznido de chova, chasquido de tarabilla,

parloteo de cogujadas y totovías,

relincho de pito en el oído.

Maullido de mochuelo atento al grillo,

recortando silueta en el ribazo,

sin perder de vista la culebra de escalera

que se recoge entre las piedras.

El lagarto trepa hasta la cruz buscando el sol.

La liebre críptica se amaga junto al tocón.

El erizo sigiloso pasa como con zapatos de tacón.

La zorra que no cesa.

El jabalí, buscando festín, a tropel aterriza.

Chorlitejo y Puccinellia, dos estrellas, en Las Salinas.

De vez en cuando la sombra del águila se proyecta y aterra.



Es el día a día, donde la vida pasa, y siempre queda.

Campo limpio, abierto y libre para quien lo atraviesa.

Sin aceros que corten las entrañas.

Paisaje hermoso y duradero,

Si la torpeza que se expande no lo empaña.



Es un vino sabroso y saludable,

exquisito al paladar,

y maravilloso lo que le envuelve.

Tradición, investigación, sabiduría, belleza y utopía.

Que ejerce la cultura y celebra la vida.

Dulcamara