Jaraguas: entorno endémico

Jaraguas: entorno endémico

Nos trasladamos a la localidad valenciana de Jaraguas, pedanía de Venta del Moro, en el extremo occidental de la comarca de La Plana de Requena y Utiel.

GENERALIDADES

El Territorio

ENDEMIC se cultiva y elabora en Jaraguas, en el interior de la provincia de Valencia, en la comarca de Utiel-Requena, a una altura de 800 metros sobre el nivel del mar, en suelos calcáreos. El clima es mediterráneo con cierta tendencia a la continentalidad con una precipitación media anual de 440 litros por medio cuadrado, una temperatura media anual de 14ºC y una elevada amplitud térmica.

Geografía

La comarca de Utiel-Requena es la más extensa y occidental de la provincia de Valencia. Su relieve presenta la forma de una pequeña meseta, de perímetro circular y unos 45 km de diámetro, lo que le confiere cierto contraste orográfico con el carácter montañoso de las comarcas colindantes (Los Serranos y el Valle de Ayora-Cofrentes). La meseta, entre las cotas de 600 y 900 metros sobre el nivel del mar, forma parte de una unidad geomorfológica más grande que constituye la submeseta Castellana Meridional, cuyo extremo oriental está surcado por el profundo valle que forma el río Cabriel, afluente del Júcar. Así, el valle del Cabriel por un extremo y el escalón montañoso que media entre Requena y las comarcas vecinas por el otro, confieren a la meseta ciertas características de islote geográfico.

El clima

El clima del territorio es de tipo mediterráneo, aunque presenta rasgos de continentalidad que le vienen dados por su altitud y su alejamiento del mar, algo que le diferencia notablemente del resto del territorio valenciano, con clima relativamente benigno. La temperatura media anual es de aproximadamente 14ºC, con una amplitud térmica anual de 17,3ªC entre el mes más cálido, que es julio (23,3ªC de media) y el mes más frío, que resulta ser diciembre (con 5,9 ªC de media). Esta elevada amplitud térmica revela el carácter de continentalidad del territorio. Los inviernos son fríos, las heladas suelen ser frecuentes durante todo este período, adelantándose muy a menudo incluso a los últimos días de octubre, y prolongándose hasta finales de abril y comienzos de mayo. Así, aunque los viñedos adaptados a este clima son de brotación tardía, por ejemplo la variedad Bobal empieza a brotar en los últimos días de abril, los daños producidos por heladas suelen ser comunes.

Respecto a las precipitaciones, la característica más notable es la parquedad e irregularidad de las mismas. Las precipitaciones medias anuales oscilan en torno a los 440 mm, con extremos de sequia en los que se han llegado a registrar menos de 250 mm en algunos años, que contrastan con otros años “lluviosos” en los que se han alcanzado los 600 mm o 800 mm. Dentro del año, las lluvias se reparten principalmente en dos periodos de máximos y dos de mínimos. La primavera y el otoño son las dos estaciones lluviosas, siendo generalmente octubre el mes más lluvioso. Los inviernos son bastante secos, aunque las bajas temperaturas ayudan a la retención de humedad. Por otra parte, el promedio de días con precipitación en forma de nieve es de 5,3, aunque en las zonas más elevadas de la comarca las nevadas suelen ser más frecuentes. La estación seca es el verano, especialmente los meses de julio y agosto, aunque suelen ir precedidos por un mes de junio que en ocasiones es bastante lluvioso.

Este régimen de precipitaciones y las condiciones de temperatura presentes en el territorio son adecuados para el cultivo de la vid, y especialmente para la variedad Bobal. No obstante, el corto y seco verano y el largo y frío invierno, las grandes oscilaciones térmicas, incluso entre el día y la noche, el riesgo de helada en primavera y las frecuentes granizadas en verano, hacen que la práctica de la agricultura en la zona esté muy limitada, y que la gama de cultivos posibles sea muy reducida, prácticamente al viñedo, olivo y almendro, pero sin duda con un gran riesgo de pérdida de las cosechas.

La aldea de Jaraguas

La aldea de Jaraguas es una de las más antiguas de la comarca, se halla situada en el extremo septentrional del término municipal de Venta del Moro, en una zona de transición entre los altos llanos de Villargordo del Cabriel y Fuenterrobles por el norte y el paisaje más agreste del valle de la Albosapor el sur. El casco urbano de Jaraguas se asienta en la base de un altozano que tiene su origen en un diapiro salino o promontorio de tierra elevado sobre materiales arcillosos y salinos. Estos materiales afloran en diferentes partes del territorio, como por ejemplo “la Salobreja”, paraje de especial interés desde el punto de vista geológico y biológico. Allí nace la rambla de las Salinas, la cual rodea al pueblo y desemboca en la rambla Albosa que bordea la aldea por el lado opuesto y cuyo nacimiento está a 1 km escaso de Jaraguas, en la Casa de Gil Marzo, al norte del casco urbano. El nacimiento de la rambla Albosa permite la surgencia de una potente fuente con un caudal de aproximadamente 10 litros por segundo que constituyó sin duda un factor hidrológico capital para el desarrollo del primitivo asentamiento humano. La denominada Fuente del Amparo se halla presidida por un retablo de azulejos con la Virgen de los Desamparados, colocado en 1911. De esta época es además el puente de piedra que permite cruzar la rambla de las Salinas y entrar ala aldea por la parte este.

Jaraguas se halla en un punto clave donde se juntan dos grades veredas ganaderas que atraviesan la comarca de Utiel-Requena, la Vereda Real de la Mancha a Valencia y la de la Serranía de Cuenca a la Muela de Cortes. Sin duda, la presencia de rocas salinas en el paraje de Las Salinas ha debido jugar un papel importante en la historia de la trashumancia. Respecto a las actuales tierras de cultivo, la mayor parte de las mismas formaron parte hasta el siglo XVIII de la gran dehesa de la Sevilluela, que fue deslindada a mediados del siglo XVI. Su desamortización y reparto entre los vecinos de los lugares colindantes a partir de 1772 marcó el inicio de la prosperidad agrícola de Jaraguas y su consolidación como núcleo de población de cierta entidad.

No obstante, la población se halla en la actualidad muy disminuida con respecto a épocas pasadas. En 1870 jaraguas tenía 45 casas y 250 habitantes, que habían crecido a 107 casas y 564 habitantes en el censo de 1920. En 1940 llegaba644 habitantes y en 1950 alcanzaba su cifra más altacon 731, pero a partir de este momento inició una fuerte regresión por emigración de las familias de jornaleros y pequeños propietarios, quedando 451 habitantes en 1975, 360 en 1980 y en la actualidad poco más de 100.

La economía de Jaraguas descansa básicamente en la viticultura, complementada con el cultivo de algunos almendros y olivos.

Entorno único, Endémico

Las Salinas de Jaraguas se sitúan en el centro de un potente diapiro salino de forma redondeada y unos 700 metros de diámetro. Consideradas como tierras de realengo o propiedad del Estado, las salinas han sido explotadas desde tiempo inmemorial por el común de los vecinos y no se tienen noticias de ningún arrendamiento o propiedad particular similar a los de las Salinas del vecino municipio de Villargordo del Cabriel.

La presencia de restos arqueológicos en las cercanías de las Salinas hacen suponer una posible explotación de la sal en épocas ibérica y romana, así como un aprovechamiento por la ganadería trashumante, dado el trazado próximo de las dos grandes veredas que cruzan el entorno. En 1950 todavía eran muchas las familias de Jaraguas que ganaban parte de su sustento vendiendo la sal que extraían de varias docenas de balsas alineadas entorno al manantial de agua salada que aflora en el lugar. Esta agua cargada de sales se dejaba evaporar al calor del Sol o acelerando el proceso de evaporación aplicando fuego a grandes calderas de metal de fondo plano y perímetro rectangular.

En el momento actual, las Salinas tienen formada una pequeña laguna que se deseca en verano. Una actuación relativamente reciente para “mejorar el estado” de conservación de este entorno, y sobre todo de las balsas del interior fue realizada con gran desacierto por parte del Ayuntamiento de Venta del Moro y de los encargados de la ejecución de la obra. Manifiestan su profundo desacuerdo en esta actuación los que aquí suscriben el presente escrito, ya que tales obras no han hecho más que empeorar el lastimado estado en el que se encontraba el paraje antes de estos trabajos. Esteenclave ha sido olvidado por completo por la administración desde siempre y ha sufrido y sufre en la actualidad además del olvido y la incomprensión,una notable amenaza de conservación y preservación de los valores etnográficos y biológicos presentes, en parte agravados y mucho por la actuación irrespetuosa con el medio ambiente que supuso las obras aprobadas por el Ayuntamiento del municipio.

Las Salinas de Jaraguas constituyen un entorno de incalculable valor ambiental, con la presencia de especies de gran interés biológico. El suelo salino y arcilloso que cubre la mayor parte del enclave hace posible que crezcan un conjunto de especies botánicas muy singulares y raras para el conjunto de la flora valenciana. Una de las especies de mayor interés es una gramínea denominada Puccinellia hispanica. Esta planta fue descrita en 1999 y hasta el momento tan solo se conoce en algunas lagunas salubres continentales ibéricas en la Depresión del Ebro, Sistema Ibérico y cordilleras Béticas. Crece formandodensoscéspedes prácticamente monoespecíficossobre suelos arcillosos muy impermeables,que permanecen inundados largos períodosde tiempo y en los que aparecen eflorescencias salinas durante la estación deverano o períodos de tiempo en los queescasean las lluvias.

Desde el punto de vista de laconservación de esta planta, dado que es unaespecie muy localizada y con escasarepresentación en la Comunidad Valenciana, es considerada como en peligro de extinción, severamente amenazada su existencia en el territorio. Una de las principales afectaciones fue sin duda las obrasrealizadas en la zona para la canalización de aguas, lo que provocó la pérdida de hábitat y la eliminación de algunas de las mejores manchasde césped de la planta. Por este motivo, esta especie fue elegida por ENDEMIC para ilustrar las etiquetas de la añadas de 2012 y 2014. En este sentido, ENDEMIC propuso un escaparate al público para esta humilde y desapercibida planta, reivindicando al tiempo su presencia en el territorio y su valor dentro del medio natural del entorno, así como la necesidad de suconservación.

Junto a esta especie, en las Salinas de Jaraguas crecen otro conjunto de plantas singulares y muy adaptadas al ambiente salino, como por ejemplo:Frankenia pulverulenta, una pequeña planta efímera que crece en los márgenes de la laguna, Polypogonmaritimuspresente en los juncales y herbazales instalados en las depresiones temporalmente inundadas, Sphenophusdivaricatus pequeña gramínea de ambientes salinos que crece en los márgenes de las lagunas y depresiones en los suelos arcillosos, Lygeum spartum o esparto borde, planta muy adaptada a las condiciones de sequía y suelos ricos en sales, entre otras muchas.